miércoles, 19 de mayo de 2010

Couchsurfing

En lugar de relataros cómo fue el viaje CPH-Viena-Budapest-Malmö-CPH, os voy a explicar qué es couch surfing. Quizá alguo de vostros ya lo sabréis, pero por si acaso siempre viene bien aprender algo nuevo.

Couchsurfing es una inciativa global en la que personas de todo el mundo se ponen en contacto para ofrecer/usar el sofá de otra persona,ya sea en Mongolia o en Talavera de la Reina. La gente se registra, crea una perfil con sus gustos, idiomas, viajes que ha hecho, aficiones, filosfía vital y demás gaitas. Luego explica si busca hospedarse (osease, modo gorrón on= servidora) o alojar gente, en cuyo caso también incluirá datos del sofá/colchón/mantas/habitación y situación de la casa. Vamos es cómo buscar hotel pero gratis y con la ventaja de que te aloja un hospitalario lugareño que te hará la vida más fácil en la ciudad.

Yo me enteré de este movimiento por la facultad. En la asignatura de documental creativo un grupo lo hizo sobre Couchsurfing y uno de sus miembros es Patri, la chica de la Complu que estuvo el año pasado de Erasmus, así que me contó un poco. Además, Cèline en semana santa hizo coachsurfing en Islandia y me dijo que fue una experiencia raruna y que quería repetir. Así que a la aventura!

En Budapest nos alojó Balasz, un muchacho muy majo que vivía con su hermana. Nos fue a buscar al metro, nos dejo su cama porque dijo que era más cómoda para las dos, nos dejó una tarjeta húngara para llamarnos más barato, nos llevó a comer salchichas a las 8 de la mañana y a visitar Buda por la noche. Vamos que el tío se porto genial. Nos contó cosas sobre la cultura húngara y sitios para comer, a parte de darnos total libertad para movernos por su casa y horarios. Con decir que nos dio hasta llaves de su piso...

En definitiva, que si queréis viajar y no tenéis mucho dinero, conocer gente, hablar idiomas y profundizar en la cultura de países extranjeros, coachsurfing es la opción perfecta. Yo le doy un 10.

Animaos a echarle un ojo y ya me contáis!

pito no es pato

Una anécdota muy breve para ir calentando motores. El otro día salía de mi facultad tras ver los horarios de los exámenes orales (que por cierto lo tengo el día 7 así que mi excursión cumpleañera queda anulada) cuando me ocurrió algo extraño. Iba por el último pasillo antes de llegar a la salida principal y miré a la derecha hacia una pared llena de cuadros. En uno había dos torsos masculinos desnudos con sendos pitos en apogeo. Las caras no se veían pero sí los brazos y las manos, cada uno masturbando al otro. Me quedé pensando que si semejante obra de arte (no dudo de su potencial) estuviera colgada de una facultad española. Un, dos, tres, responda otra vez:
a) Estaría llena de pintadas guarronas.
b) Estaría destrozada.
c) Hace tiempo que la habrían robado por hacer la gracia.

Ahora si estás en Dinamarca sería la respuesta d)Ninguna de las anteriores es correcta. La gente pasa como 500 veces por ese pasillo y nadie se inmuta. Yo no soy muy modosa pero he de reconocer que me impresionó, el cuadro y la actitud tolerante de la gente.

Debe ser por eso, que al salir hacia el metro ensimismada en mis pensamientos me atacó un pato. Sí, amigos, un pato que apareció de la nada agitando las alas y con el pico entreabierto graznando y buscando guerra. Yo como una tonta me agaché y escondí detrás de una bici.Y sí, la gente me miraba raro. Pero más raro es este pato asesino que se me tiró a la cabeza... porque en los alrededores de mi facultad no hay canal ni río cercano...¿De dónde salió este depredador? Quién sabe, es una incógnita inquietante parecida a la de los pitos...